Según datos de la University of Ezpeleta, el Arroz con Leche es como Sanfilippo, o lo querés o lo detestás. Yo me sumo al grupete que siente debilidad por este simple postre. Soy fanático, recuerdo de niño cuando en mi casa se preparaba una olla grande, más grande aún me parecía de niño, y ésta (la olla) duraba apenas unas horas, bah, el contenido... He vivido días a puro Arroz con Leche, ojo, no más de dos, soy fanático, no estúpido. Recuerdo también, una de mis primeras peleas de casado, fue causada por el Arroz con Leche, claro, el de Analía no era como el de "Mamá", ese comentario trajo aparejado el arroje violento del tazón correspondiente hacia mi correspondiente cabeza. Pero anoche quedé impactado, pasó esta bicicleta rauda y velozmente al lado mío al grito de "Arroz con Leche", dado que aquí nada es lo que parece, aproveché una inminente venta para consultar sobre el producto. No sólo vende Arroz con Leche, si no que te lo sirve con Canela y Arequipe (Dulce de Leche) lo malo es el aparente corte de la cadena de frío y sólo Dios sabe donde lo hicieron.
Me dió cierta desconfianza por los Lactobacilus y alguno que otro gérmen que Pancho Ibañez escracharía en una publicidad de La Serenísima...