Todos nosotros, sobre todo usted afable lector, disfrutamos los llamados Momentos Simples de la Vida, si, como las Criollitas (Como esas cervezas en Bellagamba...). Es un momento a veces buscado y otras encontrado, no necesariamente costoso, de hecho, es un momento poco oneroso y que uno suele detectar en su fuero interno. Varios de mis momentos de felicidad tienen que ver con lo gastronómico, quienes bien me conocen me saben una persona de buen comer y beber, pero dichos momentos están motivados por mínimos gustos. Una cerveza helada con los pies en la ventana de mi casa de Villa Luro acompañada de un PBT de crudo Torgelón (cortámelo un toke más grueso amigo...) con tomate y Mendicrim; una pizza de cualquier raza, credo o religión sentado en la vereda de El Fortín regada con Bock y entre Kamaradas; un bife así de alto con una ensalada de radicheta oliva y limón con un Norton Tempranillo mirando los Simpsons; Unos Patys en la parrilla de casa, cerveza y algún churrillo amigo entre Kamaradas (Otra vez todos tipos, me tengo que buscar novia urgente...), etc...
Sufro algún que otro día nefasto en Bogotá, como la noche del Domingo pasado (Sin Gerardo...) donde la mejor solución pensada fue obligar un Momento Simple de la Vida. Luego de analizar y analizar tuve la necesidad de disfrutar un Choclo amigo, esos amarillos, con manteca derritiéndose y sal tan ricos y tiernos pero tan molestos entre dientes. Crucé al Carulla (Léase al Super), y adquirí los elementos necesarios.
El Choclo, tan tosco como su nombre en Colombia (Mazorca) me despertó cierta sospecha el verlo más grande de lo normal, con dientes más grandes de lo normal y más blanco de lo normal, en síntesis, totalmente anormal... No importó hasta que el agua rompió el hervor, viendo que los choclos seguían con cierto Rigor Mortis que mis muelas no soportarían, los dejé bailoteando unos minutos más. Estos minutos fueron formando fracciones de tiempo absolutamente molestas. Minutos agrupados en cinco, decidieron hacerlo en quince y luego en treinta, por lo tanto volví a revisar a mis víctimas que seguían como si aquí no pasara nada. La treintena se aburrió de si misma y pasaron dos horas, SI, DOS HORAS !!! Por unos choclos de mierda...
Al carajo con el Momento Simple de la vida, a la mierda el choclo, la manteca, la sal y "La Mar en Coche" ...
Finalmente cené un paquete de Papas Fritas y una birra...
Tá que lo parió...
4 comentarios:
y bueno... a veces pasa... pequeñas cosas que generan reflexiones...
el mundo a veces se torna demasiado previsible como para no disfrutar aunque sea una desgracia de estas, donde de pronto un choclo tarda en cocinarse, un toro muere en la arena, alguien se enoja de modo lamentable por nuestra forma de ver el mundo o lanus y arsenal juegan la libertadores...
salut
que la comida no salga como esperabas, es algo que impredesible y TERRIBLE, sin ir mas lejos, hace un par de días se me pegó una tarta!!!! bajon!
Pero bueno, le pusimos el pecho y la comimos igual, hacete hombre y comete esa mazorca, jajajaja
Espero que andes bien, salvo por los desaciertos culinarios, beso!
Mayti!
Me hice un blog para firmarte!
Loco, tras el choclo hay como un cierto misterio, porque cuando uno esta en su casa, por ahi leyendo un libro y la idea libertina de comerte un choclo de esos de dientes furiosamente amarillos, regordetes (a punto de estallar), bañados en manteca super-salada... y te entra esa ansia que emancipa el pensamiento y te arrastra a la calle, a conseguirte un choclo.
Como es la onda? Llegas a la verduleria y tiras un
- dame un par de choclos.
- ...
- dos por favor.
- ...
- esos de "dientes amarillos" (haciendo el gesto de comer choclo)
El verdulero va al fondo. Se escuchan dos golpazos y se aparece con dos ardillas con la cabeza recien estallada.
- (señalando con la mano a los choclos) quiero dos de estos!
- ... mazorcas?
La cuestion es que las veces que me vi eyectado a la calle para conseguir choclos resulte frustrado, topandome con esos choclitos de dientes chiquititos y redurangas, como si de dientes de perro pegados a un toscano de carton se tratasen.
Las abuelas y algunas madres tienen ese don de pegar choclos en su punto justo, y saber cocinarlos en un groso guiso con chorizo colorado, daditos de carne, abundante caracu, con verdura picada, sendos pedazotes de papa y zapallo, que seran picados para conformar un pure mixto.
En particular, cuando habia esas comidas, me gustaba tomarme una buena sopa con zapallo pisado adentro. Los dias que andaba mas osado, tambien me batia un huevo en la sopa caliente, pero deje de hacerlo cuando los mismos empezaron a ampollarse.
... que firma bajonera...
Publicar un comentario